18 de abril de 2026
El hallazgo de los dos cuerpos se produjo bajo un puente del sector Tamarindo, en una zona rural de la vía Cuenca–Molleturo.

Dos jóvenes venezolanos aparecen maniatados y asesinados bajo un puente en la vía Cuenca–Molleturo.

Los cuerpos de José Antonio Díaz Durazno y Junior Edwin Salinas Arias fueron hallados con impactos de arma de fuego en una zona rural del Azuay. El crimen estremece a la región y abre una investigación por violencia criminal.

Personal especializado realizó el levantamiento de los cadáveres y la recolección de indicios en el sitio del crimen.

Una escena silenciosa al borde del río

Antes del amanecer del viernes 17 de enero de 2026, el silencio del sector Tamarindo, en la vía Cuenca–Molleturo, fue interrumpido por un hallazgo que estremeció a quienes transitan habitualmente por esta ruta. Debajo de un puente, a la altura del kilómetro 100, yacían los cuerpos sin vida de dos hombres, maniatados y con heridas provocadas por proyectiles de arma de fuego. El lugar, de difícil acceso y rodeado de vegetación, se convirtió en el escenario de un crimen que refleja la crudeza de la violencia criminal.

Las víctimas fueron identificadas como José Antonio Díaz Durazno, de 27 años, y Junior Edwin Salinas Arias, de 30, ambos de nacionalidad venezolana. Sus cuerpos fueron encontrados en posición cúbito dorsal, sin signos vitales, con evidentes lesiones en la región occipital, compatibles con disparos realizados a corta distancia. Los objetos constrictores —piola de color verde y un cordón de zapato negro— evidenciaban que los hombres habían sido atados antes de ser ejecutados.

El hallazgo se produjo tras una alerta ciudadana que advertía sobre la presencia de dos personas “tiradas” bajo el puente. Al llegar al sitio, se confirmó la escena: una ejecución en un espacio público, en plena área rural, a la orilla de un río. La escena permaneció abierta y resguardada mientras se realizaban las primeras diligencias investigativas.

Personal especializado acudió para el levantamiento de los cuerpos y la fijación de indicios, entre ellos prendas de vestir y elementos utilizados para inmovilizar a las víctimas. Criminalística realizó las pericias correspondientes en el sitio, mientras la investigación quedó abierta para determinar responsabilidades y esclarecer el móvil del doble asesinato.

De acuerdo con información preliminar incorporada al proceso investigativo, ambos fallecidos habrían tenido vínculos con una organización delictiva, y una posible represalia interna no ha sido descartada como línea de investigación. Además, se conoció que los dos hombres habían sido reportados como desaparecidos horas antes en la ciudad de Azogues, lo que añade un elemento clave para reconstruir sus últimas horas con vida.

El caso continúa en etapa de investigación. Las autoridades analizan el contexto del crimen, recaban testimonios en la zona y profundizan las indagaciones para identificar a los responsables. Mientras tanto, la vía Cuenca–Molleturo suma un nuevo episodio de violencia que deja preguntas abiertas y una comunidad marcada por el temor.

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