17 de abril de 2026
Visitantes recorren los senderos del bosque seco de Zapotillo durante el florecimiento de los guayacanes, un fenómeno natural que solo ocurre pocos días al año.

El bosque seco revive: Zapotillo celebra el dorado florecimiento de los guayacanes.

El cantón Zapotillo vuelve a ser protagonista del turismo de naturaleza con el florecimiento de los guayacanes, un fenómeno breve pero intenso que convierte al bosque seco en un atractivo nacional y fortalece la economía de sus comunidades rurales.

El amarillo intenso de los guayacanes en flor transforma por completo el paisaje del bosque seco en el cantón Zapotillo y atrae a cientos de visitantes cada año.

Durante pocos días al año, Zapotillo deja atrás la imagen del paisaje árido para convertirse en un escenario natural único. Con las primeras lluvias, los guayacanes florecen casi al mismo tiempo y cubren amplias extensiones del cantón con un color amarillo intenso que contrasta con el cielo y la tierra seca, creando una postal que cautiva a propios y visitantes.

La presencia de turistas se intensifica en parroquias y comunidades como Mangahurco, Bolaspamba y Cazaderos, donde los habitantes abren sus caminos, fincas y senderos para compartir este fenómeno natural que no solo sorprende por su belleza, sino también por su valor ecológico dentro del bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más frágiles del país.

Un fenómeno natural que fortalece el turismo comunitario

El alcalde de Zapotillo, Burner Moncayo, señaló que el florecimiento de los guayacanes se ha convertido en un motor para el desarrollo local. Aseguró que cada año este evento natural permite activar la economía comunitaria y posicionar al cantón como un destino turístico sostenible en la frontera sur del Ecuador.

Desde Mangahurco, la guía local María Fernanda López explicó que las comunidades se organizan para ofrecer recorridos interpretativos y orientación a los visitantes. “Aquí no solo mostramos el paisaje, también explicamos la importancia de cuidar el bosque seco y respetar los espacios naturales”, indicó.

La actividad también beneficia a pequeños negocios familiares. Eduardo Gómez, emprendedor turístico, comentó que durante el florecimiento aumenta la demanda de hospedaje y alimentación. “Son días intensos, pero muy importantes para nosotros porque representan ingresos directos para las familias”, manifestó.

Quienes llegan por primera vez coinciden en que la experiencia supera las expectativas. Ana María Suárez, turista proveniente de Cuenca, relató que observar los guayacanes en flor “es algo que impacta y emociona”. “No es solo ver árboles amarillos, es sentir cómo la naturaleza se transforma de un momento a otro”, expresó.

El florecimiento de los guayacanes reafirma a Zapotillo como un territorio donde la naturaleza y la comunidad se encuentran, consolidando una propuesta turística basada en la conservación ambiental, la identidad local y el trabajo colectivo.

About The Author